Para poder analizar un deporte desde el punto de vista técnico y táctico, debemos en primer lugar tener un contexto sobre dicho deporte y definir los conceptos de técnica y táctica.
El Cheerleading o animación es un deporte de conjunto donde se presenta una coreografía de una duración de 2 minutos y 30 segundos. En ese limitado tiempo se debe presentar elevaciones con una sola base, elevaciones con multibase, gimnasia en el lugar, gimnasia en carrera, saltos, pirámide, lanzamientos y baile.
Debemos entender que se suele confundir estrategia con táctica, por lo que es necesario diferenciarlas. La Estrategia plantea un objetivo principal y planifica y previene la actuación a corto, mediano y largo plazo.
Táctica se define como el objetivo parcial, pero dentro de una estrategia global. Según Riera, las palabras clave para acotar la táctica son: objetivo parcial, combate y oponente, afirmando que solo existe táctica cuando la situación deportiva es de oposición directa.
“Esta aclaración entre los conceptos de oposición y competición, junto con las consideraciones previas sobre la táctica nos conducen a afirmar que la táctica sólo aparece en los deportes de oposición. La presencia o ausencia de la oposición directa entre los contendientes establece una diferenciación trascendental tanto en el entrenamiento como en la competición. Por ello, parece sensato reservar la noción táctica para representar este rasgo diferencial, propio de los deportes de oposición. Probablemente, muchos de los aspectos que en los deportes sin oposición se denominan tácticos, podrían contemplarse mejor dentro de los planteamientos estratégicos.” (Riera, 1995).
Por otra parte el concepto de técnica se define según Riera (1995) a través de 3 palabras clave; ejecución, interacción con la dimensión física del entorno y eficacia. Lo cual lo podemos entender como la respuesta motriz más correcta para el contexto, el momento y la situación deportiva que se ve condicionada por el entorno.
El Cheerleading, también llamado animación o porrismo es un deporte que puede entrar en la clasificación de deporte de coordinación y arte competitivo. Presenta a través de su coreografía un “espectáculo” con acrobacias, elevaciones y lanzamientos que requieren de gran dominio técnico y altos niveles de fuerza. Esta coreografía se construye con meses de trabajo y pensando en realizar los elementos técnicos de mayor dificultad indicados en el reglamento para de esta manera tener el mayor puntaje posible.
Además este deporte cuenta con clasificaciones de sus categorías por nivel de dificultad, desde el nivel 1 como el más básico hasta el nivel 7 con la mayor dificultad. También hay clasificaciones por edades desde los más pequeños “Tiny” de 5 a 6 años hasta los “open” desde los 14 años y sin límite de edad. A esto le sumamos la categorización por género, es decir, si el equipo es femenino o es mixto (coed). Por último agregamos que el equipo puede ser nacional o internacional, la diferencia radica en que para las categorías internacionales se utiliza el reglamento de la federación internacional y para los equipos nacionales se suele adaptar el reglamento a la realidad del país, disminuyendo el nivel de dificultad de los elementos técnicos de cada nivel. Un ejemplo de esta categorización sería el siguiente: “Equipo International Open Coed nivel 6” con su abreviación “IOC6”. En un equipo nacional se omite la “I” y en un equipo femenino se omite la “C” quedando a modo de ejemplo: “Open nivel 4” con su abreviación “O4”.
La explicación anterior es importante puesto que cada factor mencionado que diferencia a una categoría de la otra, influirá de manera directa en la técnica como en la estrategia a utilizar en la coreografía. Para una flyer (la chica que sube en la elevación) es muy diferente elevar con bases mujeres que con bases hombres, ya sea por que las mujeres tienen menos fuerza o manos más pequeñas (por lo que deben ser más técnicas/eficientes). Asimismo las categorías por edades se entrenan diferente, ya que los y las deportistas se encuentran en distintas etapas de su ciclo vital.
En cuanto a la enseñanza de la técnica en edades tempranas, se debe dar un enfoque multilateral y con especial orientación al aprendizaje a través del juego y el disfrute de la actividad. “Se cree que al practicar un deporte en el que se efectúan una cantidad limitada de movimientos inherentes a su práctica, tiene el potencial de limitar el desarrollo de las habilidades motrices” (Oliveros & Sanabria, 2018).
Una cualidad de este deporte frente a este punto es que presenta muchas aristas en los elementos técnicos, ya que se deben dominar habilidades acrobáticas, saltos, patrones de carrera y elevaciones (este último se puede asociar al levantamiento de pesas), por lo que el deporte en sí mismo es multilateral. El correcto aprendizaje de las habilidades básicas, va a influir positivamente en el rendimiento en niveles superiores, pudiendo lidiar mejor con la fatiga de la rutina y que esta afecte menos a la técnica. (Donovan & Spencer, 2018).
Como ya se mencionó anteriormente, en el Cheerleading se requieren altos niveles de fuerza. Este requerimiento aumenta a medida que aumenta el nivel de dificultad, sobretodo en los niveles de 4 a 7 que son por lo general categorías adultas. Sin embargo en los niveles 1, 2 y 3 las elevaciones (si bien son más básicas) también requieren ciertos niveles de fuerza. Esta cualidad física trae muchos beneficios a la salud y con bastante evidencia que la respalda, y quiero enfocarme en los beneficios de su entrenamiento a edades tempranas, algunos de estos son; Prevención/reducción de la incidencia de lesiones inducidas por la práctica físico-deportiva, mejoras de la fuerza muscular y el rendimiento en habilidades motrices, mejora de la salud ósea, mejoras de la composición corporal y la sensibilidad a la insulina (Peña, G., Heredia, J., Lloret, C., Martín, M., Da Silva, M., 2016).
La fuerza irá de la mano con la mejora de la técnica, y en su conjunto con el entrenamiento psicológico podríamos afirmar que se encuentran los 3 componentes de la táctica; físico, técnico y psicológico. Sin embargo, basándonos en la definición de Riera antes mencionada, la táctica necesita de un componente de oposición directa, la cual no es una característica de este deporte. Por lo que se considera que en el Cheerleading existe un predominio del componente técnico y del componente estratégico, con una ausencia casi total del componente táctico.
Según lo planteado, existen 2 posturas con respecto a la táctica en este deporte. La primera es que existe un componente táctico debido a la incertidumbre que se produce cuando ocurre un percance, error, desequilibrio o caída dentro de la rutina y se encuentra a través de la táctica de los deportistas un pronta solución a la situación. La segunda postura es que para que exista táctica debe estar presente la incertidumbre producida por el oponente directo en la situación de juego, por lo que está presente la estrategia en el deporte y no la táctica.
“Actualmente existe muy poco conocimiento o estudios específicos con respecto a la fatiga de rutina y ejecución técnica de habilidades en diferentes niveles del rendimiento del cheerleading” (Donovan & Spencer, 2018).
Para finalizar.
Es poca (por no decir nula) la evidencia que existe con respecto a la técnica en el cheerleading. La mayoría se relaciona con comparaciones de técnicas acrobáticas con gimnastas artísticos o con las lesiones del deporte, pero no con su metodología y entrenamiento. Con respecto a la táctica y estrategia en el mismo, no existe evidencia.
Según lo investigado, la falta de evidencia de la táctica en el cheerleading, las definiciones de Riera y experiencia personal en el deporte, concluyo que no existe táctica en el cheerleading y que el término más correcto y presente en el deporte es estrategia.
REFERENCIAS
Donovan, K., & Spencer, K. (2018). “Fatigue, complexity and technical execution in cheerleading”. Journal of Human Sport and Exercise, in press
Oliveros, D., Sanabria, M. (2018). “EL ENTRENAMIENTO MULTILATERAL ES LA BASE DE HABILIDADES TEMPRANAS TRANSFERIBLES Y SIN RIESGO EN NIÑOS”. Revista digital: Actividad Física y Deporte. Págs. 67-82.
Peña, G., Heredia, J., Lloret, C., Martín, M., Da Silva, M. (2016). “Iniciación al entrenamiento de fuerza en edades tempranas: revisión”. Revista Andaluza de Medicina del Deporte. Págs. 41-49.
Riera, J. (1995). “Estrategia, táctica y técnica deportiva”. Apunts. Educación física y deportes, Pág. 45 - 56.
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